Mensaje enviado al cielo (o adonde tu espíritu esté, querido Tori)

Hace más de dos meses que se ha cumplido un año de tu partida, un 9 de noviembre de 2016 tu alma voló y quedó tu recuerdo en nuestros corazones, donde habitas cada día.

Mi amado Tori, mi recompenza es tenerte en mis pensamientos, yo sé que tú estás recorriendo las viejas calles del Raval conmigo, porque ahí están nuestros mejores días.

Un año sin ti y aún me duele. Creo que nunca dejaré de sentir esta pena cuando recuerdo tu despedida. Entonces, he de buscar todas aquellas cosas que hicimos para ayudarte y todo el amor que te dimos, para así tener un consuelo.

Algunos amigos tuyos ya no están, se fue Mel, el hermano de Nina (ella la he visto antes de terminar el otoño), amigos que no pensamos que se irían tan pronto. Yo creo que están jugando contigo en algún lugar que no podemos, en nuestra humana condición, dimensionar. Dale mis recuerdos.

No tengo necesidad de despedirme de ti, pues vives conmigo y a veces nos reencontramos en los sueños. Te quiero, siempre te querre,

 

Tu dueña

 

El duelo de una mascota. Un proceso de aceptación y adaptación.

Hoy 9 de febrero se cumplen tres meses desde que Tori nos dejó. Desde entonces ha sido un proceso difícil de recorrer. Este post está dedicado a todos los amantes de sus mascotas, de ese amigo tan especial que un día tuvimos que despedir.

Que el sentimiento de culpa te acompaña por un buen rato, pues sí, te acompaña. A veces, a ráfagas y en un principio, constantemente, nos preguntamos si podríamos haber hecho más por nuestra mascota, por nuestro amigo y compañero de ruta. Y esa pregunta, esa interrogante que parece carcomernos el alma, no tiene una respuesta precisa. En el fondo, no la tiene, porque sí hicimos todo lo que pudimos. Están las circunstancias, está la edad de nuestro compañero y está que ellos guardan para sí el dolor, la molestia y nos hacen pensar que todo va sobre ruedas, cuando no es así. Pero bueno, no lo podemos evitar, de tanto en tanto vendrá a nuestra mente aquel cuestionamiento y el dolor, un dolor que no se puede describir, estará ahí presente por un buen rato.

Muchas veces los dueños de mascotas que debemos enfrentar este duelo nos avergonzamos de nuestro dolor. Pensamos que no es normal y la verdad, que quienes no han pasado por este tipo de experiencia lo ve así. Es simple, ten a otro perro, otro gato, etc. Venga, ánimo, pronto pasará. Son las palabras a veces más comunes. Y qué hacemos los dueños, muchas veces callar. Es que socialmente es válido llorar la muerte de un ser humano, pero no la de un perro. La gente puede comprender ese proceso y apoyarlo, pero cuando una mascota se va la gente espera que el duelo pase rápidamente.

Sin embargo, la muerte de una mascota está catalogada como uno de los procesos más complicados de sobrellevar, incluso más que la muerte de un familiar. ¿Por qué? porque los lazos que construimos con nuestra mascota y el amor que se siente por estos seres, es muy diferente a la que construimos con otros seres humanos. Es de otra dimensión.

Quisiera contar mi experiencia con la pérdida de mi perro. Quiero decir que sí, he pasado por muchos procesos y que aún me duele. Que nunca había sentido esta pena. He pasado duelos, de todo tipo, pero este ha sido el más fuerte que he sentido en mi vida.

Narro lo que narro porque me han llegado comentarios, mensajes de dueños que están con su mascota enferma. Amigos que han perdido a su compañero y que sienten este sentimiento de vacío, desesperación y orfandad. Escribo estas líneas con la idea de compartir estos sentimientos, que sepan que no están solos y que los amigos y familiares de quienes han perdido a una mascota les ayuden a consolar y a apoyar a quien está viviendo este proceso.

Seguir leyendo

Mi vida con Tori (una familia de tres)

Después de dos días de tu partida, tengo el ánimo de dedicarte unas palabras como último homenaje. Tuve la fortuna de tenerte en mi vida durante quince años. Quince años que fueron una bendición para mí. Quince años de amor y de entrega constante. El acto final fue solo una devuelta de mano, entregarte mi amor, dejarte partir antes de que el dolor te consumiera, devolverte la dignidad que la enfermedad te había arrebatado.

Fue extenuante. Sobre todo para ti y tu papi, quien debió cuidar de ti y ver cómo te desgastabas día a día antes de que yo pudiera abrazarte por última vez y dejarte partir. El melanoma no dio tregua. Fue un cáncer que finalmente nos venció. A todos. Física y mentalmente, emocionalmente. No se lo deseo a nadie. Ojalá nadie sufra este cáncer que  es una de las neoplasias más comunes. Sin embargo, ninguno de los integrantes de esta familia (antes de tres, ahora solo dos), conocía la dimensión de esta enfermedad.

Tu último día fue feliz. Te acicalamos (cosa que te gustaba sobremanera), diste tu paseo por tu parque preferido, te dimos de comer chuletón y de postre bizcocho remojado. Dormiste siesta y antes de tu última salida, pudiste mover tu colita; un acto tan común para un perro, para ti era una acción cada vez más difícil de realizar. Fue un día feliz y te despediste de este mundo junto a los tuyos, rodeado de amor, en paz, tranquilo. Tu espíritu voló en un soplo.

Es muy difícil expresar todo lo que vivimos. Pero te puedo decir que recuerdo perfectamente el día que llegaste a mi vida. Fue un día de octubre, yo llegaba a casa con una amiga y vimos a un lindo peludito despistado en la calle que andaba al lado de un señor. Este señor se me acerca y al ver que el perro corre a mi lado y me saluda afectuoso, me pregunta ¿es suyo? A lo que respondo «No, no es mío». El señor dice «es una lástima, porque lo pueden atropellar». Esa última expresión caló hondo en mi pecho. Ya había sufrido una pérdida por atropello y es algo muy trágico. No quise que a ese perro tan lindo le sucediera algo así, por eso te llevé a mi casa.

La verdad, en ese momento no pensé quedarme contigo. Incluso te abrí la puerta de mi casa para que partieras, pero no quisiste. Te quedaste ahí. Una señora golpeó mi puerta, la abrí y me dijo «ese perrito es suyo? está parado al lado de su puerta»…No me quedó otra que dejarte entrar de nuevo. Luego, pasó el día y otro y así hasta que te quedaste conmigo. En tres días ya te adoraba, no quería separarme de ti nunca más.

Y así fue. Me casé, fuiste un integrante de nuestra familia. Vivimos juntos tantos años en ese departamento que habitaste y que fue tuyo. Cuando salías al parque entrabas a él feliz, saltando, ladrando…

Un día me percaté de que no me besabas al despertar y de que  no mordías mis talones cuando me levantaba, entonces noté que ya estabas más viejito…vaya, ya habían pasado nueve años…ya eras un perro senior! Hubo que cambiar la alimentación, reanudar las vacunas y cuidarte más. La salud se volvió más delicada, te enfermabas fácil cuando te mojabas los pies con la lluvia… Y sin embargo, eras tan jovial. Siempre alegre, saltarín, vital…hasta que enfermaste…una sombra pasó por nuestra vida.

El terrible diagnóstico fue en febrero de 2016 luego de un año de ser muy feliz en Barcelona. En marzo te operamos con la esperanza de una tregua, de poder arribar contigo al 2017…no fue posible. En agosto, el cáncer redivivo dio su última estocada.

Fuiste un guerrero. En estos dos últimos meses demostraste una fortaleza sin igual. La circunstancia de mi tesis me llevó lejos de ti, pero me esperaste y eso tuvo un costo que hasta hoy no sé cómo devolver.

Solo te puedo decir, gracias. Solo puedo decir que siempre te amaré. Solo puedo decir que parte de mi vida se ha ido y que el resto de mi vida ha ganado. Ha ganado la experiencia de haber sido tu dueña, de haber vivido tu amor y de que mi vida nunca será lo mismo, porque la has modificado para siempre.

Tú tocaste a muchos con tu amor. Mi niño, mi pequeño, siempre estarás con nosotros.

(Santiago de Chile, … mayo? de 2001 – Barcelona, 9 de noviembre de 2016)

img_2359

Tori, junio 2016 en su casa de El Clot, Barcelona

Cáncer: melanoma maligno oral. Una constante pesadilla para los dueños.

 

IMG_2016

Tori en abril 2016, en control veterinario

Cuando en febrero supimos de la enfermedad de Tori, el mundo se nos vino abajo. Cuando tu perro llega a cierta edad, se sabe y se espera que llegue el momento de la despedida, pero creo que los dueños nunca estamos preparados.

Hicimos todo lo que pudimos para aliviar esta enfermedad. No obstante, el melanoma maligno oral es un tipo de cáncer muy complicado, el peor dentro de las neoplasias que pueden sufrir los perros.

Como relataba en un post anterior, sometimos a Tori a una operación de su hocico, en el que se le realizo una maxilectomía. Esta operación derivó a que su post-operatorio fuera algo complejo – debido a la edad – y por el trauma que significa la mutilación de parte de la boca del animal. Pese a lo anterior, mi perro ha tratado de hacer una vida normal. Las dificultades que presenta son para comer (dificultad para coger cosas del piso) y pérdida de saliva por falta de contención de la lengua.

Luego del post-operatorio vino la recuperación y un tratamiento leve. No se le realizó quimioterapia por la edad que tiene Tori (15 años). Después de un mes de operado, Tori hizo una vida completamente normal. Excepto por un tumor que se comenzó a gestar en su testículo criptórquido. Un tumor no tan agresivo, conocido como tumor de Sertoli. Al detectar pérdida de pelo y que sus mamas estaban creciendo fuera de lo normal (feminización), decidimos someterlo a una nueva cirugía cuya recuperación fue bastante rápida y que permitió que en un mes su pelaje se restableciera y sus mamas volvieran a la normalidad.

Después  de esa cirugía, Tori estuvo completamente sano durante cinco meses. Sin embargo, hace unos días hemos detectado que le ha vuelto a salir el melanoma en su hocico. Luego de su salida matutina, al cogerlo en brazos y ladear su lengua, hemos notado un bultito en la parte inferior delantera de su hocico. Cuando lo vi, me estremecí.

Seguir leyendo

Melanoma maligno oral en perros

El melanoma maltumoresigno oral es una de las neoplasias más comunes entre los perros de edad avanzada (9-15 años). Su origen es debido, mayormente, a causas genéticas. Las razas más predispuestas a sufrir este tipo de cáncer son aquellas que poseen una alta pigmentación, esto es: Caniche, Cocker Spaniel negro, Pastor alemán, Scottish, entre otros.

Nuestro perro Tori es un perro mestizo, mezcla entre Caniche y Maltés. Este año cumplió quince años y podría vivir hasta los diecisiete. Eso, antes de saber que sufría esta enfermedad.

Saber que tu perro está enfermo de una patología mortal es duro. Más impacta cuando te dan esa noticia que no esperabas oír nunca. Hemos cuidado de Tori todo lo posible: sus vacunas, su alimentación, los paseos, etc. Es muy cruel saber que ya no cumplirá con su expectativa de vida.

No sabemos bien cuándo comenzó su dolencia. Lo único que queda claro es que la pudimos detectar a tiempo. El propósito de este post es ayudar a todos los dueños responsables para que puedan detectar a tiempo este cáncer que es uno de los más agresivos que existen y cuya sobrevida no va más allá de los tres meses sin tratamiento y de 1 a 3 años con tratamiento.

En enero de 2016 nos cambiamos de barrio. Sabíamos que podría significar un golpe duro para nuestro perro que ya se había habituado al antiguo hogar. Lamentablemente no era el mejor para todos, ni siquiera para él y decidimos vivir en un lugar mejor. Cuando llegamos a la casa nueva, veíamos que Tori pasaba mucho tiempo solo en la habitación. Dormía mucho, hacía muy poco ejercicio dentro de casa y lo único que lo animaba eran sus paseos. Pensamos que era el efecto de la edad y el proceso de adaptación a su nuevo hogar.

Si retrocedo un poco en el tiempo, en diciembre de 2015 el aliento de Tori estaba mal y estábamos evaluando realizarle una limpieza de boca. Aparte que producía mucha salivación. Pensamos que era el exceso de sarro y comenzamos a evaluar realizarle el destrartaje lo antes posible. Ya en febrero su aliento estaba cada vez peor y coincidió con la revisión anual de la veterinaria.

Llevé a Tori a una veterinaria cerca de casa. Lo revisaron y aparentemente estaba todo bien. Se puso sus vacunas y se fue a casa. Sin embargo, a la semana siguiente, Tori despertó un día muy desanimado. No se quería levantar de cama. Lo hizo a duras penas. Cuando vi que estaba así, le di un ketoprofeno canino, pues pensé que podía tener dolor de huesos debido a un esfuerzo que había realizado el día anterior. Al salir no tuvo valor de bajar las escaleras y su paseo lo hizo muy desanimado. Ese día yo debía hacer un trámite, por lo tanto no pude estar en casa y mi esposo me tenía al tanto de lo que le ocurría al perro.

Cuando llegué a casa, Tori se sentía mejor. Sin duda el ketoprofeno había hecho efecto. Mi esposo, sin embargo, me dijo que le había visto una hinchazón en el hocico y pensaba que podría ser una obstrucción de la glándula salival. Miré el hocico y efectivamente su lado derecho estaba muy inflamado, aparte de infectado. Llamé de inmediato a la veterinaria y pedí hora.

Esa tarde llevé a Tori a la veterinaria y costó mucho revisarle el hocico. La doctora tuvo que pedir ayuda y entre dos médicos revisaron a mi perro. La cara de los médicos no era nada buena. Pero traté de no asustarme. Terminada la revisión, le recetaron antibióticos y debía realizarse una serie de exámenes lo antes posible: una biopsia y una analítica.

Eso fue un miércoles y el lunes llevé a Tori a realizar sus exámenes. Los antibióticos y el antiinflamatorio habían hecho milagros con mi perro y él se sentía muy bien. Pensamos con mi esposo que era una infección de boca, una gingivitis, porque cuando pudimos ver la boca del perro descubrimos que tenía un diente suelto…pero además tenía una formación bastante fea que no se dejaba ver bien.

Le realizaron sus examenes y aprovechamos de realizarle una limpieza de boca. Cuando fuimos a buscar a Tori nos entregaron la analítica, que indicaba un leve descenso en los glóbulos blancos. La doctora nos dijo que podía ser una infección, aunque la biopsia iba a ser definitiva. Nos fuimos tranquilos, pensando que ya todo había acabado, que todo sería una infección y ya está.

Tardaron tres días en entregar el resultado de la biopsia. Ese día estaba nerviosa. Mi esposo creo que también. Cuando llegamos a la veterinaria, nos hicieron esperar un rato. Veía que la doctora caminaba de un lado a otro, se veía que estaba complicada. Eso me dio muy mala espina, un muy mal presentimiento. Hasta que sucedió. Nos llamaron y nos dijeron que nuestro perro tenía un tumor maligno. Ahí estaba la biopsia, los resultados eran claros: MELANOMA MALIGNO ORAL.

Es difícil describir la sensación que te acompaña cuando te dan ese tipo de noticias. Más que mal es un miembro de tu familia quien ha enfermado y a quien le queda poco tiempo de vida. La doctora estaba triste, creo que todos lo estábamos. Pude visualizar claramente que mi compañero de juegos y de quince años de mi vida ya se estaba despidiendo.

Seguir leyendo

Viajar al extranjero con perros

10974427_10153053624822173_6135809978061451183_o Hace tiempo que no escribía y bueno, creo que es necesario hacer un resumen de lo que ha sido el periodo 2014-2015 para Tori. Como dueña de Tori, siempre me he preocupado por su salud y su bienestar. Creo que ya he señalado que se alimenta de pienso (pellet), específicamente ahora se alimenta de Royal Canin Ageint +12, el cual tiene buen sabor y a mi perro le gusta; además lo mantiene activo y joven. También, me he preocupado de su salud con la revisión anual y las vacunas, pero bueno, vamos a nuestro tema.

El año pasado, me gané una beca para cursar un doctorado en Barcelona. Como son varios años de estudio, con mi esposo decidimos viajar con Tori, esto es, traerlo a vivir con nosotros a la ciudad condal. Tuvimos que revisar cada dato que se entregaba en internet, de acuerdo a las páginas tanto de España como de Chile. Al final, luego de varias consultas telefónicas, hicimos el proceso como lo describo a continuación:

1. Lo primero que hicimos fue instalar un chip en el lomo del perro. Como no queríamos invertir dinero y pertenecíamos a la comuna de Ñuñoa, me dirigí al centro canino y ahí me instalaron el chip con costo $0. El chip tiene que tener ISO internacional, eso hay que asegurarlo. Luego de poner el chip, deben pasar unas semanas para que los datos de tu perro estén ingresados en la página de zoodata. La instalación del chip con propósito del viaje, debe ser a lo menos dos meses de la fecha de salida.

2. Visita médica: toda mascota que sale del país y quiere ser recibido dentro de la comunidad europea, debe tener un certificado emanado por el SAG. Este certificado debe contener toda la información relacionada con vacunas y desparasitario interno y externo. Por lo tanto, llevé a Tori a su veterinaria de toda la vida y le puse su antirrábica, la octuple y desparasitario interno y externo. La veterinaria expede un certificado y también en la cartilla del perro pega la serie de las vacunas que le puso a la mascota. Chile está dentro de la zona C, por lo tanto, no es necesario solicitar un examen serológico para analizar la sangre en busca de la enfermedad de la rabia. En el caso de países del caribe y de esa zona, es exigido este documento. Por lo menos, en ese sentido, en Chile no es tan engorroso. Cabe señalar en este punto, que la vacuna en un perro que se inocula por primera vez debe ser  3 meses antes del viaje y si es revacunación, puede ser con  1 mes o menos de antelación.

3. Certificado SAG: ya con todos los papeles y el certificado médico que señalaba las vacunas, fuimos al SAG que queda en el sector de Matucana y pedimos el certificado que nos salió cerca de $9000. El certificado tiene una vigencia de 7 días después de expedido, por lo tanto hay que realizarlo muy cerca de la fecha de viaje. El SAG solicita la cartilla del perro con la serie de las vacunas inyectadas, el certificado médico y el certificado del chip; con todos esos papeles más un documento que debes llenar ahí, se demora cerca de media hora que te den el certificado.

4. Consulado: dependiendo dónde vaya a ser el ingreso a la unión europea, hay que dirigirse al consulado del país pertinente. En nuestro caso, el vuelo era por AirFrance, por lo tanto, el ingreso a Europa era por París, Francia. Fuimos a ese consulado y pedimos el certificado (es una especie de traducción del certificado del SAG, pero mucho más completo), el cual nos salió cerca de $30.000. El certificado está de un día para otro, así que ojo, hay que hacerlo con tiempo suficiente que cumpla con todos los plazos. Con todo ese trámite, ya nos encontrábamos listos para el viaje. Ya teníamos la jaula de viaje, la cual cumplía con la normativa que piden en los vuelos. Entrenamos a Tori durante tres meses para que sintiera que la jaula era un lugar tranquilo y seguro. Además, la veterinaria me dio un relajante para el viaje.

El viaje es extenuante para el perro. Deben pensar que en nuestro caso eran cerca de 13 horas de vuelo, si no más. Nuestra preocupación estribaba en el trato que le darían al perro, considerando que debía viajar en bodega (pese a tener 6 kilos de peso, las dimensiones del Tori no permitían que viajara en cabina); sin embargo no teníamos otra opción. No podíamos dejar a la deriva o con algún familiar a nuestro perro, ya que es parte de nuestra vida. Debo decir que el trato con las mascotas en la línea aérea fue genial. Mi perro llegó bien, sano y salvo a París. Antes de abordar permitieron que fuera sedado, o sea con tranquilizante y que se fuera durmiendo. La duración del tranquilizante es de casi 10 hrs, así que puedo decir que la mayor parte del viaje se fue durmiendo.

Cuando llegamos al aeropuerto de París, tuvimos que ingresar al policía y de ahí debíamos ir a buscar a Tori. Estaba algo nerviosa, pero aceptaron los papeles sin discusión y pudimos ir a buscar a nuestro perro que estaba en otra estación. Para ello tuvimos que tomar un tren dentro del mismo aeropuerto y llegar a la zona de entrega de maletas. Cuando llegamos y vi la jaula, me sentí muy feliz. Estaba Tori y estaba bien!! Algo inquieto, por supuesto, estaba ansioso por salir y saludarnos. Al salir de jaula y caminar por el aeropuerto con mi perro me sentía dichosa. Hacía frío, pero no importaba, por vez primera mi perro pisaba París.

Luego venía la segunda parte que era el viaje a Barcelona. Tuvimos que chequear a Tori, pero cuando tuvo que entrar a la jaula, se desesperó. Le dimos una cantidad menor de tranquilizante y no le hizo efecto en forma inmediata. Verlo ladrar dentro de la jaula, llenó de tristeza mi corazón.

Llegamos a Barcelona a las 17:00 hrs. y fui a buscar a Tori, mientras mi esposo se preocupaba de las maletas. Me lo entregaron sano y salvo al abrir la puerta de donde estaba. Tori, feliz, estaba ansioso por descubrir la que sería su nueva casa por algunos años. Habíamos previsto nuestra llegada a Barcelona considerando lo que la veterinaria nos había aconsejado. Por lo tanto, y pensando en el estrés que podía generar estos cambios a un perro senior, nos hospedamos una noche en el Hotel Colón (que acepta mascotas) y al otro día quedamos con la dueña del piso para alquilar. Todos estos trámites de reserva los hicimos vía mail e internet. Como nosotros ya habíamos vivido en Barcelona, ya teníamos el contacto para el aquiler de la casa y este se concretó en Chile, un mes antes de nuestra partida. Por esto, Tori llegaría a su nueva casa sin contratiempo y sin tanto estrés.

Barcelona es una ciudad amable con los perros. Hay muchos sitios donde puedes ir con tu mascota y lugares donde puedes compartir con él. Debo decir que me admira la capacidad de adaptación y de aprendizaje que tiene mi perro, me doy cuenta de que la edad no es un límite y un animal puede aprender pese a los años y las costumbres que tenga.

Tori se adaptó rápidamente a su nueva vida. Cabe señalar que de todas formas nos preocupamos de adquirir una hormona que ayuda a que los perros se adapten bien a su espacio. Esa hormona (Adaptil) se enchufa por un mes en la nueva casa y ayuda muchísimo a la mascota, tranquilizándola del todo. Puedo decir que mi perro está feliz. Da largos paseos con sus dueños y ha hecho nuevos amigos en una ciudad gentil y llena de vida, amante de las mascotas. 11156377_10205957520997669_2799097627931829603_n

Etapa geriátrica en los perros

perro sentimientosToda mi vida, desde mi más tierna infancia he estado acompañada por perros y gatos. He sido dueña de dos perros en mi vida, uno en mi juventud y otro en mi adultez. Cada uno ha aportado lo suyo.

Sin haber sido dueña, he tenido que hacerme cargo de varios perros, llevarlos al veterinario y comprender sus patologías. Así, muchos de mis perros llegaron a su etapa de vejez, pero pocos han sobrevivido. Ya sea por ignorancia o por falta de madurez, algunas de mis mascotas solo alcanzaron a vivir 9 años y no todo lo que pudieron.

Actualmente, soy dueña de un perro de raza pequeña que este años cumplirá 13 años. Quiero, en este post, contar cómo ha sido mi experiencia con Tori y lo que ha sido salir adelante con él.

En primer lugar, cuesta como dueño darse cuenta de que tu perro está envejeciendo. Los años pasan muy rápido y de repente nos percatamos que nuestra mascota ya tiene 9 años, fase inicial de la etapa senior y que desde ahí, sobrevendrán momentos difíciles o complicados. Por lo tanto, lo primero que les recomendaría es PACIENCIA y mucho AMOR.

Paciencia, porque nuestro perro comenzará a tener mañas. Dormirá mucho de día y en la noche puede que se agite un poco. Además, puede que su genio cambie. Por ejemplo, mi perro se ha vuelto gruñón. Por todo reclama XD.

Amor, porque deberemos estar con ellos hasta el final de sus días y aceptar todo lo que tengan que sufrir, asumir sus enfermedades y el costo que ello significa.

Pese a lo anterior, mi perro es bastante jovial. Sin embargo, hemos notado algunos cambios importantes:

1. Pérdida de la visión: los perros sufren opacidad en su iris, que significa que pueden estar sufriendo una esclerosis senil. Esta avanza conforme pasan los años y finalmente, hace que los perros pierdan la visión. Por lo mismo, comenzarán a chocar con los muebles y a sufrir daños por eso. Traten de apartar lo que sean obstáculos, para que no choquen con ellos. En nuestro caso, tuvimos que quitar una estufa pequeña que estaba en medio de un pasillo, ya que nuestro Tori chocó con ella, lastimándose su hocico.

2. Traumatismos: nuestro perro es algo loco. Sufre, además, ansiedad por separación, por lo tanto cuando salimos y lo dejamos solo no es capaz de medir sus acciones y resulta dañado físicamente por haber recibido un golpe, debido, justamente, a esa falta de precisión que da la vejez y que el perro no dimensiona, ya que este no sabe que está viejo y por lo mismo, actuará como joven. Así, saltará de un mueble a otro y se golpeará ocasionándose un traumatismo. En todo caso, el ketoprofeno canino soluciona estas dolencias rápidamente.

3. Costumbres: los perros tienden a organizar sus rutinas y estas se establecen más y más a medida que avanzan en años. Tratar en lo posible de que no sufran cambios de casa o traslados.

En otro sentido, ha ayudado que nuestro perro esté bien lo siguiente:

a) Alimentación: punto muy importante. El perro siempre debe comer comida de perro y en lo posible pelet (pienso). Ya a partir de los 8 años deberá comer comida para senior. En nuestro caso, le damos Royal Canin mini mature, muy bueno, ya que realmente ayuda a que el perro se mantenga más joven y con una buena digestión. Por lo tanto, no más embutidos ni carnes de ningún tipo, menos golosinas. Cuidar la alimentación es fundamental.

b) Chequeos médicos y vacunas: una visita al año como óptimo y dos visitas al año como deseable. Un chequeo médico prevenirá de enfermedades como el cáncer, ya que pueden detectarse a tiempo. Del mismo modo, las vacunas anuales como la octuple se vuelve obligatorio, ya que el perro baja sus defensas y fácilmente puede ser invadido por un virus letal.

c) Higiene: este año ya no llevaremos a Tori a peluquería, ya que el estrés que le provoca no es positivo para él. Creemos que el estres al que son sometidos los perros en los baños veterinarios puede perjudicar su conducta y producirles algún daño físico. Obviamente, siempre hemos confiado en la peluquería y el perro siempre ha ido y ha salido de ella sin ningún problema, pero creemos que ha pasado a una etapa en la que debe ser cuidado prolijamente.

Del mismo modo, ha sido sometido a dos destrartajes caninos para cuidar su dentadura.

d) Cuidados en el invierno: las defensas no son las mismas en el invierno, por lo tanto, recomendamos secar las patas cuando salen a la calle en días de lluvia o cuando es muy temprano.

Bueno, eso es por ahora. Esperamos celebrar en mayo un nuevo cumpleaños de nuestro querido amigo Tori.

ALGUNOS LINKS DE INTERÉS

Demencia senil en perros

Conductas del perro senil

Signos de senilidad de nuestro perro

Alergias cutáneas (dermatitis por pulgas)

 

alergias-alimentarias.portada

Hola, hace dos años que no escribía. Mi último post fue el año 2011 y desde ahí no he vuelto a contarles de mis dolencias. En primer lugar, decirles que ya tengo doce años y que sigo siendo el perro entusiasta de ayer, pero un poco más calmado, ya que duermo más por el día.

El motivo de este post es para contarles de mi alergia a las pulgas. A pesar de haberme colocado una pipeta en contra de las pulgas, igual se me pegó una, la cual depositó miles de huevos que me provocaron una tremenda alergia. Como ya soy más viejo, todo me afecta más. Tanto me rasqué que me dañé la piel de la cola y me salieron una serie de costras.

Lorena averiguó por todas partes cómo solucionar mi problema, ya que como estamos en febrero, la mayoría de los vet de confianza están de vacaciones. Mi ama recordaba algo del tratamiento anterior, así que ya estoy en él y es el siguiente:

1. Antibiótico Rostrum 3/4 de pastilla por 5 días (debido a la infección de masticarme tanto la cola).

2. Crema Mixantip plus: aplicación dos veces al día, en la mañana y en la noche. Antes de aplicar la crema hay que rasurar el área y desinfectarla con agua oxigenada (10 vol).

3. Antialérgico  Haysun: 1 comprimido al día por 5 días

4, Pipeta Frontline plus, que acompaña al tratamiento por dermatitis por pulgas.

Vamos a ver qué tal nos va con ese tratamiento y luego les contamos.

Por otra parte, la dermatitis por pulgas es una alergia producida por la picazón de las pulgas. La saliva que inoculan estos parásitos cuando pican al animal produce una sobrerreacción en el cuerpo del animal, provocando prurito, comezón excesiva y en algunos casos caída del pelo y heridas.

En mi caso, me ocasioné unas heridas en la cola debido a la constante picazón que sentía y como tengo una personalidad algo nerviosa, contribuyó a agrandar el panorama. De todas formas, la herida no es grande ni extensiva, por lo mismo, el tratamiento me vendrá bien. Si hubiese comprendido grandes áreas de mi cuerpo, en este minuto estaría en el veterinario. Sin falta. No olviden, queridos amos, llevarnos siempre a nuestro médico.

Eso es por ahora. Saludos!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dolor lumbar en caninos

Hola, hace tiempo que no les escribía…bueno quiero contarles que me han sucedido algunas cosas desde que cumplí diez años, uff sí ya estoy en la etapa senior, pero feliz porque me siento muy querido y eso es lo más importante.

Les escribo desde mi cama y al lado mío están mis amos que los adoro. Soy una pequeña luz en sus vidas y espero que eso sea así por mucho tiempo más.

La otra vez me quedé solo y como me dan pataletas hice un movimiento extraño y algo le pasó a mi espalda. Apenas podía caminar, pero mis amos al verme pensaron que tenía sueño y me sacaron a pasear. Salí a pasear muy contento, pero me dolía mucho la espalda. ASí que cuando llegué a casa me eché en un rinconcito y no me quise mover de ahí.

En la mañana siempre salto a la cama de mis amos para saludarlos, pero esta vez no tenía ánimos. El dolor era insoportable y eso me dejo tirado bajo de la cama sin poder moverme. Obviamente Lorena se preocupó, porque vio en mí una actitud para nada normal. Me llamó varias veces, pero yo no quería salir de debajo de la cama. Vi que ella se agachó y me sacó.

Cuando saqué al perro noté que respiraba con dificultad. Quedé muy preocupada y decidí en el acto llevarlo a una veterinaria que conozco que es excelente. Ha tratado a mis perros desde que tengo memoria y realmente los ha salvado de muchas situaciones límites. Obviamente, han habido algunas que sobrepasan a lo humanamente posible. Pedí hora y lo llevé. Era un día sábado.

Tomamos un taxi. Yo me sentía tan exitado que prácticamente olvidé el dolor. Quería saltar y correr aunque me dolía la espalda en forma excesiva. Cuando llegamos donde la veterinaria ya no me sentí tan contento, la verdad es que me pone nervioso la camilla de la doctora y todos esos aparatos cerca mío.

Después de un rato la doctora lo examinó. Me pidió que sostuviera al Tori por la cabeza mientras ella le daba un fuerte apretón cerca de la región lumbar. Mi perro aulló horriblemente. La doctora me dijo que el perro había hecho un movimiento mal ejecutado y ese era el responsable del dolor lumbar. Dijo que estaba sufriendo mucho y que lo iba a inyectar inmediatamente. Le puso una neurobionta y otro analgésico, además de recomendarme un ketoprofeno canino.

La dosis era la siguiente: por 7 días debía darle 1/4 de famotidina en la mañana y en la noche. Cada 24 hrs. un 1/4 de ketoprofeno.

Al tercer día mi perro estaba de las mil maravillas y hacía su vida normal. La doctora nos recomendó que no subiera ni bajara las escaleras por si solo por siempre. Sin embargo, ahora el Tori es capaz de subir y bajar escaleras por su cuenta, aunque a veces aún lo tomamos en brazos para subir al depto.

Dientes sanos vida sana!

Sólo contarles que quedé estupendamente bien de mi destartraje realizado el día 06 de diciembre. Ahora tengo prohibido alimentarme con comida blanda, solo pelets y comer alimentos a base de cartílago. Además deberé cepillarme dos veces a la semana y consumir un producto que se vierte en el agua que tomo diariamente. Me siento muy bien y feliz.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar