Hace tiempo que no escribía y bueno, creo que es necesario hacer un resumen de lo que ha sido el periodo 2014-2015 para Tori. Como dueña de Tori, siempre me he preocupado por su salud y su bienestar. Creo que ya he señalado que se alimenta de pienso (pellet), específicamente ahora se alimenta de Royal Canin Ageint +12, el cual tiene buen sabor y a mi perro le gusta; además lo mantiene activo y joven. También, me he preocupado de su salud con la revisión anual y las vacunas, pero bueno, vamos a nuestro tema.
El año pasado, me gané una beca para cursar un doctorado en Barcelona. Como son varios años de estudio, con mi esposo decidimos viajar con Tori, esto es, traerlo a vivir con nosotros a la ciudad condal. Tuvimos que revisar cada dato que se entregaba en internet, de acuerdo a las páginas tanto de España como de Chile. Al final, luego de varias consultas telefónicas, hicimos el proceso como lo describo a continuación:
1. Lo primero que hicimos fue instalar un chip en el lomo del perro. Como no queríamos invertir dinero y pertenecíamos a la comuna de Ñuñoa, me dirigí al centro canino y ahí me instalaron el chip con costo $0. El chip tiene que tener ISO internacional, eso hay que asegurarlo. Luego de poner el chip, deben pasar unas semanas para que los datos de tu perro estén ingresados en la página de zoodata. La instalación del chip con propósito del viaje, debe ser a lo menos dos meses de la fecha de salida.
2. Visita médica: toda mascota que sale del país y quiere ser recibido dentro de la comunidad europea, debe tener un certificado emanado por el SAG. Este certificado debe contener toda la información relacionada con vacunas y desparasitario interno y externo. Por lo tanto, llevé a Tori a su veterinaria de toda la vida y le puse su antirrábica, la octuple y desparasitario interno y externo. La veterinaria expede un certificado y también en la cartilla del perro pega la serie de las vacunas que le puso a la mascota. Chile está dentro de la zona C, por lo tanto, no es necesario solicitar un examen serológico para analizar la sangre en busca de la enfermedad de la rabia. En el caso de países del caribe y de esa zona, es exigido este documento. Por lo menos, en ese sentido, en Chile no es tan engorroso. Cabe señalar en este punto, que la vacuna en un perro que se inocula por primera vez debe ser 3 meses antes del viaje y si es revacunación, puede ser con 1 mes o menos de antelación.
3. Certificado SAG: ya con todos los papeles y el certificado médico que señalaba las vacunas, fuimos al SAG que queda en el sector de Matucana y pedimos el certificado que nos salió cerca de $9000. El certificado tiene una vigencia de 7 días después de expedido, por lo tanto hay que realizarlo muy cerca de la fecha de viaje. El SAG solicita la cartilla del perro con la serie de las vacunas inyectadas, el certificado médico y el certificado del chip; con todos esos papeles más un documento que debes llenar ahí, se demora cerca de media hora que te den el certificado.
4. Consulado: dependiendo dónde vaya a ser el ingreso a la unión europea, hay que dirigirse al consulado del país pertinente. En nuestro caso, el vuelo era por AirFrance, por lo tanto, el ingreso a Europa era por París, Francia. Fuimos a ese consulado y pedimos el certificado (es una especie de traducción del certificado del SAG, pero mucho más completo), el cual nos salió cerca de $30.000. El certificado está de un día para otro, así que ojo, hay que hacerlo con tiempo suficiente que cumpla con todos los plazos. Con todo ese trámite, ya nos encontrábamos listos para el viaje. Ya teníamos la jaula de viaje, la cual cumplía con la normativa que piden en los vuelos. Entrenamos a Tori durante tres meses para que sintiera que la jaula era un lugar tranquilo y seguro. Además, la veterinaria me dio un relajante para el viaje.
El viaje es extenuante para el perro. Deben pensar que en nuestro caso eran cerca de 13 horas de vuelo, si no más. Nuestra preocupación estribaba en el trato que le darían al perro, considerando que debía viajar en bodega (pese a tener 6 kilos de peso, las dimensiones del Tori no permitían que viajara en cabina); sin embargo no teníamos otra opción. No podíamos dejar a la deriva o con algún familiar a nuestro perro, ya que es parte de nuestra vida. Debo decir que el trato con las mascotas en la línea aérea fue genial. Mi perro llegó bien, sano y salvo a París. Antes de abordar permitieron que fuera sedado, o sea con tranquilizante y que se fuera durmiendo. La duración del tranquilizante es de casi 10 hrs, así que puedo decir que la mayor parte del viaje se fue durmiendo.
Cuando llegamos al aeropuerto de París, tuvimos que ingresar al policía y de ahí debíamos ir a buscar a Tori. Estaba algo nerviosa, pero aceptaron los papeles sin discusión y pudimos ir a buscar a nuestro perro que estaba en otra estación. Para ello tuvimos que tomar un tren dentro del mismo aeropuerto y llegar a la zona de entrega de maletas. Cuando llegamos y vi la jaula, me sentí muy feliz. Estaba Tori y estaba bien!! Algo inquieto, por supuesto, estaba ansioso por salir y saludarnos. Al salir de jaula y caminar por el aeropuerto con mi perro me sentía dichosa. Hacía frío, pero no importaba, por vez primera mi perro pisaba París.
Luego venía la segunda parte que era el viaje a Barcelona. Tuvimos que chequear a Tori, pero cuando tuvo que entrar a la jaula, se desesperó. Le dimos una cantidad menor de tranquilizante y no le hizo efecto en forma inmediata. Verlo ladrar dentro de la jaula, llenó de tristeza mi corazón.
Llegamos a Barcelona a las 17:00 hrs. y fui a buscar a Tori, mientras mi esposo se preocupaba de las maletas. Me lo entregaron sano y salvo al abrir la puerta de donde estaba. Tori, feliz, estaba ansioso por descubrir la que sería su nueva casa por algunos años. Habíamos previsto nuestra llegada a Barcelona considerando lo que la veterinaria nos había aconsejado. Por lo tanto, y pensando en el estrés que podía generar estos cambios a un perro senior, nos hospedamos una noche en el Hotel Colón (que acepta mascotas) y al otro día quedamos con la dueña del piso para alquilar. Todos estos trámites de reserva los hicimos vía mail e internet. Como nosotros ya habíamos vivido en Barcelona, ya teníamos el contacto para el aquiler de la casa y este se concretó en Chile, un mes antes de nuestra partida. Por esto, Tori llegaría a su nueva casa sin contratiempo y sin tanto estrés.
Barcelona es una ciudad amable con los perros. Hay muchos sitios donde puedes ir con tu mascota y lugares donde puedes compartir con él. Debo decir que me admira la capacidad de adaptación y de aprendizaje que tiene mi perro, me doy cuenta de que la edad no es un límite y un animal puede aprender pese a los años y las costumbres que tenga.
Tori se adaptó rápidamente a su nueva vida. Cabe señalar que de todas formas nos preocupamos de adquirir una hormona que ayuda a que los perros se adapten bien a su espacio. Esa hormona (Adaptil) se enchufa por un mes en la nueva casa y ayuda muchísimo a la mascota, tranquilizándola del todo. Puedo decir que mi perro está feliz. Da largos paseos con sus dueños y ha hecho nuevos amigos en una ciudad gentil y llena de vida, amante de las mascotas. 
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